Un buen día
Buenos días a todos/todas:
El lunes es un día que puede ser tomado desde muy diferentes perspectivas, en función de las expectativas y motivaciones. Pero todo es controlable, hasta cierto punto... Suena el despertador. ¿Apagarlo y dormir 5 minutos más? Bueno, puede ayudar a ir despertándose poco a poco, en vez de saltar de la cama medio zombie al baño. Es importante que al segundo pipiripi! decidas ponerte en pie porque sino vas a perder un tiempo precioso entre alucinaciones hipnopómpicas y sensación de malestar + pereza (..."es lunes... ooooh!"). Así, ya bajo el agua caliente de la ducha es el momento de hacer repaso mental de la agenda y puesta al día: ¡Bip! Comienzo de semana. ¿Qué vamos aprender, descubrir, encontrar hoy? ¿Qué nos va a sorprender esta mañana? Un desayuno fuerte, rico y equilibrado es esencial para comenzar bien el día: zumo de naranja, café con tostadas, cereales, galletas, fruta... y pensar que el resto de compañeros van a llegar con cara de zzzzz y un tanto taciturnos o malhumorados, sirve para incrementar nuestros deseos de hacerles frente con una amplia sonrisa y actitud de "¡Qué ganas de lunes! Yeah!" Eso les jode mogollón, jaja...
Una comida rica en colores y sabores, texturas diversas y aportes energénticos elevados (mas no excesivos) nos estimulará a terminar la mañana con alegría y ansia porque llegue el momento de sentarse frente al plato, mejor en compañía, por supuesto. Tras la comida, qué mejor que una siesta reconstituyente, con la sensación de merecerla por nuestro eficaz y eficiente trabajo matutino. Esta siesta no debe sobrepasar el tiempo límite de descanso-levantarsedemalahostiaycondolordecabezaquetecagas, es decir: 20 minutos es suficiente (incluso, 10'). Nos despertaremos de buen humor y con ganas de demostrar al mundo lo relevante que es nuestro trabajo por la tarde: somos casi imprescindibles (es importante el "casi" porque si no, no tendremos oportunidad de disfrutar de vacaciones ni días de asuntos propios o fines de semana). Adelante, pues.
Nuestra amplia sonrisa volverá a deslumbrar al resto de trabajadores porque ellos estarán todavía más cansados que por la mañana porque no han seguido una de las reglas principales del español/a: la hora de la siesta. Nuestro trabajo será impecable si pensamos en mejorar cada día y tenemos en mente el autorrefuerzo por un trabajo bien hecho ("¡eso es, Chus!! ¡Lo has logrado de nuevo, muy bien! ¡Estupendo!"). Además, cuando las cosas se hacen en silencio, para uno, sin alardear, y los resultados son satisfactorios, pronto llegará el feedback positivo de otras personas: compañeros que piden tu ayuda para mejorar su trabajo o jefes que te felicitan o te piden que hagas algo, porque tú lo vales.
Te marchas a casa con la satisfacción del deber cumplido y mañana más. Nos merecemos un descanso. Pero no nos vamos a ir a la cama con los Lunnies. El día tiene 24 horas y hay que exprimirlas. Un poco de ejercicio no nos vendrá mal para desahogar alguna leve frustración y descargar energía negativa, tal vez, acumulada (la dura batalla del currito, no hay que olvidarlo). Corremos, hacemos unas abdominales, un poco de pesas y a la ducha.
Llegas a casa con la epinefrina por las nubes. Una cena imponente te vas a meter en el cuerpo, un verdadero festín para los sentidos... pero lo piensas mejor y dices: "vaya, es un poco tarde... mejor algo más ligero para no tener pesadillas otra vez con que me persigue una barra de salchichón gigante..." Y te haces un sandwich y tomas un yogur muy rico de postre. ¿Pitillo? Pitillo. Es el momento de reflexionar un poco sobre lo que ha supuesto este día: un nuevo día en nuestras vidas, lleno de emociones y diversidad de pensamientos, acciones y sentimientos. Es muy útil y enriquecedor intercambiar opiniones sobre cómo ha ido la jornada (cosa que también puede hacerse durante la comida de mediodía) con el partenaire, para aportarle ideas y sugerencias sobre lo suyo y escuchar activamente lo que él puede señalarnos a nosotros. Anotamos alguna cosa en la agenda para mañana, leemos un rato algo superficial para descansar la cabeza o vemos alguna teleserie de intriga y acción como CSI. Las Vegas. Ya podemos ir a la cama a intercambiar alguna otra cosa con nuestras parejas, para terminar la jornada completa con el suficiente cansancio para dormir a pierna suelta y despertarnos el martes, descansados y como nuevos.
Buen día para todos. ¡Y unos besos!
